Tengo un jardín Zen. Ya soy monje budista

17 01 2011

Nota preliminar: este post es un post-respuesta de este otro de mi amigo Juan.

Hace unos días me topé con unos de esos “kit zen” que tan de moda están. De esos que se ponen en la mesa de la oficina: con su bolsita de arena fina, su rastrillo, piedritas… y que se supone que te salvarán durante tu próxima crisis de ansiedad.

El caso es que lo primero que me vino a la mente, es por qué tenemos la manía de copiar las formas, esperando que, gracias a ello, nos llegue la esencia que ese signo representan. Así, como por arte de magia.

¿Hay alguien que se crea que por montar un jardín zen, vamos a sentir las sensaciones (y beneficios) de un monje budista, que lleva toda su vida interiorizando los principios básicos de su filosofía de vida? ¿Nadie ha caído en la cuenta de que “las formas”, muchas veces, son meros rituales que tienen su utilidad para el que entiende y vive los principios, pero están vacías para el resto?

Pues eso, que por tener post-its y burndowns colgados de la pared, haber pagado a un consultor ágil “de los conocidos” para aleccionar a nuestros equipos, por tener un hudson compilando como un loco a todas horas… no presumas de ser ágil, quizá solamente lo parezcas, y hasta tú mismo te lo crees.

Y lo mismo en procesos formales: tener un bonito Gantt, con evidencias de su seguimiento, o una hoja de riesgos del proyecto, con sus planes de mitigación y contingencia, quizá te sirvió para tranquilizar a tu evaluador CMMI (doy fé) pero no significa que tengas control sobre tu proyecto.

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2 responses

27 07 2011
Teodora

Muy bueno de verdad!

31 08 2011
Los hippies se ponen la corbata « Agilizando CMMI

[…] Por otro lado, llevo unos días leyendo comentarios sobre la nueva versión de The Scrum Guide (por así decirlo, la guía oficial). Y me llama la atención algo que podría ser anecdótico: la desaparición de cerdos, gallinas y demás fauna (como comenta muy acertadamente José Vázquez en su blog). Y es que para mi, hay un fondo que va más allá de la anécdota: lo que yo leo entre líneas es que le están poniendo el traje y la corbata a Scrum. Y esto no tiene ninguna connotación negativa (hippies del mundo: el hábito no hace al monje), sino que, simplemente, para entrar en ciertos ambientes corporativos, es necesaria cierta parafernalia. Algo así como la media etiqueta de los casinos. Scrum quiere dejar de ser algo de freaks y empezar a verse como algo serio y riguroso (bueno, lleva siéndolo desde el principio, pero algunos confunden el fondo con las formas). […]

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