El triángulo de la metodología

24 08 2009

Uno de los temas clásicos en la gestión de proyectos es el denominado triángulo de hierro: alcance – tiempo – coste. Hoy vamos a tratar con otro triángulo distinto: el triángulo cromático.

Muchos reconoceréis la imagen de la derecha: es el sistema clásico para representar las posibles combinaciones de colores usando tres componentes: Rojo, Verde y Azul.

Ahora cambiemos los colores por lo siguiente:rgbtri

  • Rojo: Falta total de método a la hora de desarrollar software. Cada persona lo hace a su manera, sin aprender lecciones del pasado, sin repetir prácticas que parecen haber funcionado. Ni implica que el software sea de mala calidad, sino que simplemente se desarrolla con ausencia total de método.
  • Azul: método tradicional clásico: predictivo al 100%, planificación estricta (posiblemente en cascada), control ferreo del equipo, negociación contractual hasta las últimas consecuencias… digamos algo parecido al CMMI clásico
  • Verde: método ágil puro: autogestión absoluta, seguimiento adaptativo, confianza plena en el equipo y en el cliente, equipo multifuncional perfecto en tamaño, habilidades y experiencia… digamos: la metodología ágil ideal que nos proponen en los libros.

Ser un color puro es imposible, siempre hay margen para el error, alguien que no comparte ciertas prácticas, nuevas pruebas de herramientas, clientes con otras necesidades… así que nos movemos en toda la gama de infinitos colores. Y menos mal, porque que aburrido sería el mundo sólo con tres colores ¿verdad?

En el resto del espectro de colores tendríamos los siguientes grandes grupos (cada uno con sus propios matices, claro):

  • Morado-Rosa: metodología clásica que se aplica parcialmente
  • Amarillo-Naranja: metodología ágil que se aplica parcialmente
  • Verde-azulado-Cian: combinación perfecta de metodología ágil y clásica que se aplica al completo y funciona sin ningún tipo de error.
  • Blanco: mezcla de metodología clásica y ágil, con margen para el error (con mecanismos para detectarlo a tiempo) y con espacio para la creatividad, la improvisación o la “artesanía” cuando la situación lo requiera y lo permita.

Ahora… ¿dónde te sitúas tú? ¿y dónde te gustaría estar? ¿merece la pena intentar ser un color puro o lo mejor es tender al blanco?

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2 responses

7 10 2009
Sergio

Siempre se ha dicho que hay que huir de los extremos y en el medio está la virtud ¿no? lo que me resulta chocante es que en las metodologías ágiles se insista tanto en que o eres ágil al 100% o la cosa no va a funcionar.
En tu post propones lo contrario no?

7 10 2009
JM

Hombre… yo digo que normalmente no hay dos problema iguales, así que intentar solucionar todos los problemas con un único patrón (ágil 100%) puede ser un error.
Es cierto que los agile-gurús hablan de que tengamos mucho cuidado con crear nuestra propia metodología semi-ágil, y en eso les doy la razón: hay que conocer muy bien cada metodología para saber que partes son prescindibles, cuales adaptables y cuales son completamente esenciales y no se pueden modificar.
En lo que no les doy la razón es cuando dicen que la metodología X, aplicada al 100% y correctamente, sirve para todo y soluciona los problemas del desarrollo en el 99% de las empresas.

Un saludo!

JM

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