Desde ya hace unos años veníamos viendo cómo los agilistas de pro se burlaban de los procesos formales, a la vez que los señores consultores encorbatados de CMMI miraban con cara de póker a esos locos de la agilidad. Dos mundos, dos filosofías, dos enfoques antagónicos, dos formas radicalmente distintas de plantear soluciones, a veces a problemas distintos.
Pero algo me dice que esto está cambiando.
- Casualmente un amigo está pasando el verano en un intership en el SEI. El caso es que allí está trabajando con Mark Paulk, uno de los históricos del lugar, y en un correo me comentaba su acercamiento e interés por las metodologías ágiles. De hecho, ya lleva tiempo muy volcado en ellas. Y casualmente, la última versión de CMMI (1.3) da un paso de gigante hacia la agilidad, adaptando prácticas para hacerlas más compatibles con metodologías como Scrum (no conozco en profundidad en qué puntos concretos se han producido estos acercamientos, así que si alguien nos pone un comentario sobre este tema, será estupendo)
- Por otro lado, llevo unos días leyendo comentarios sobre la nueva versión de The Scrum Guide (por así decirlo, la guía oficial). Y me llama la atención algo que podría ser anecdótico: la desaparición de cerdos, gallinas y demás fauna (como comenta muy acertadamente José Vázquez en su blog). Y es que para mi, hay un fondo que va más allá de la anécdota: lo que yo leo entre líneas es que le están poniendo el traje y la corbata a Scrum. Y esto no tiene ninguna connotación negativa (hippies del mundo: el hábito no hace al monje), sino que, simplemente, para entrar en ciertos ambientes corporativos, es necesaria cierta parafernalia. Algo así como la media etiqueta de los casinos. Scrum quiere dejar de ser algo de freaks y empezar a verse como algo serio y riguroso (bueno, lleva siéndolo desde el principio, pero algunos confunden el fondo con las formas).
Y es que yo veo la tendencia clara: la tesis (procesos formales) y la antítesis (agilidad) empiezan a converger en una síntesis, tal y como venimos vaticinando desde hace tiempo en Scrum Manager.
Y como en todo, habrá gente a la que esto no le haga ninguna gracia, además de que la agilidad ya es mainstream y ha dejado de tener “su aquel”: que si ya no es lo mismo, que si se está burocratizando, que si la abuela fuma, bla bla bla. Para ellos, es el momento de buscarse otra cosa que luzca mejor en el currículum (;

